Práctica X: Abstract de una posible propuesta innovadora de aplicación de las TIC en el aula

   El proyecto de innovación e investigación relacionado que plantearé consiste en enseñar a leer a los alumnos a través de la participación colectiva; además, para ello, emplearé diversos recursos TIC. Así, la propuesta pretende guiar a los alumnos en cada uno de las fases de la escritura (preparación previa del escrito, búsqueda de información, redacción, revisión, etc.). Para ello, y aquí se encuentra la parte innovadora de la propuesta, los alumnos trabajarán cada fase de manera colaborativa y a través de recursos TIC.
   En la fase de preparación previa del escrito, en primer lugar, los alumnos, de manera colectiva, plantearán los temas que desean tratar en sus escritos con una lluvia de ideas. Después, entre todos los temas propuestos, escogeremos los temas sobre los que deseamos escribir; todos deberemos escribir sobre los mismos temas.
   En segundo lugar, para trabajar la búsqueda de información sobre un tema, antes de escribir, los alumnos buscarán información en Internet sobre el mismo y la compartirán a través de algún marcador social, como Delicious o Diigo. 
   En la fase de escritura o redacción, cada alumno realizará su texto individual, pero, más tarde, estos textos serán compartidos en Moodle y cada alumno corregirá el texto de un compañero, siempre de manera respetuosa. 
   Tras ello, el docente corregirá los textos y, por último, planteará en un documento, en Moodle,los errores más comunes que han cometido los alumnos y algunas actividades para que reflexiones sobre los mismos. No solo eso, sino que además en clase haré una fase de revisión general proyectando en clase algunos de los errores más comunes para reflexionar de manera colectiva, colaborativa y conjunta sobre ellos.

   Palabras Clave: fases de la escritura, Moodle, colaboración, TIC.

Feliz y tecnológico año 2030

Ya han sonado las 12 campanadas, ya estamos a 1 de enero de 2030. Cómo pasa el tiempo, parece que fue ayer cuando estaba realizando el Máster de secundaria, momento en el que iniciaba el gran viaje de mi vida: nadar por las aguas de la docencia para aprender a ser lo que soy ahora. Por aquella época estábamos en 2014 y mi día a día siempre era el mismo: levantarme, desayunar,  hacer trabajos para la universidad, comer y coger el autobús para ir a la UA. Siete meses con esta misma rutina, viendo a los mismos conductores y el mismo paisaje entre Elda-Alicante a través de las sucias ventanas del autobús. ¡Qué lejos quedan esos momentos! ¡Cómo han cambiado las cosas!

SÍ, todo ha cambiado. Todo aquello que formaba parte de mi vida diaria ha ido desapareciendo poco a poco. Los coches y transportes públicos han sido sustituidos por tubos de cristal que nos teletransportan con tan sólo dar un botón, el cual forma parte de un panel donde se distinguen diferentes lugares. Los libros de texto, aquellos que usábamos en las clases, sólo están en el Museo del libro olvidado. Incluso, los ordenadores portátiles y tablets han dejado de existir.


Ahora todo es más tecnológico incluso que antaño. El presente me recuerda  a aquellos dibujos animados que veía por allá en los años 90 ¿cómo se llamaban…? ¡Ah, sí! ¡Los súpersónicos! ¿Os acordáis?
Pues mi vida diaria hoy en día es muy similar a la suya: me levanto, pido a la autococina mi desayuno, preparo la clase del día y me monto en mi teletransportador, que me lleva al aula donde debo dar clase, incluso, me lleva a mi silla de profesora. Allí, encuentro a mis alumnos, que al igual que yo llegan a través del tubo teletransportador. ¡Todo muy cómodo y económico, pues la gasolina también ha desaparecido!



Las clases también han cambiado.
Y, en vez de llevar los pesados libros de texto, portátiles o tablets, todos tenemos a nuestra disposición un pequeño proyector, que con tan  sólo un clic aparece un teclado, un ratón y una pantalla donde pueden ver los materiales correspondientes a la sesión. Ello permite que las clases sean más dinámicas, centradas más en la práctica y no tanto en la teoría. De hecho, sólo se destina un día de la semana a la clase teórica y en el resto de sesiones trabajamos destrezas lingüísticas.



Pero, os preguntaréis ¿cómo llegamos hasta aquí? Ya lo he dicho, todo ha cambiado…los políticos se dieron cuenta de la importancia de invertir en educación y dispusieron todo lo necesario para que los futuros científicos, profesores, médicos, etc., pudieran tener una buena enseñanza. 


¡Ya está aquí! ¡Ya llegó!

¡Gran estreno!

Desde el Laberinto de Ulises os presentamos nuestro book-trailer de La casa de los espíritus de Isabel Allende, obra propuesta para los alumnos de segundo de bachillerato y, por tanto, en la P.A.U.
Creemos que la presentación de un book-trailer como fase previa a lectura de la obra misma es un buena forma de incentivar y motivar la lectura, así como ser un buen recurso para el estudio.






Sin más dilación, os dejamos a continuación el vídeo, esperemos que os guste:


Y por si queréis profundizar un poco más en nuestro vídeo y las referencias que hemos utilizado, tenéis disponible también el trabajo escrito en el que hemos explicado todo el proceso, disponible en SlideShare.


Tic-Tac

Te despertaste sobresaltado, como cada mañana, por el recital de voces y estruendos de aquel infernal despertador vintage. La cabeza te estallaba y seguías teniendo ese horrible sabor a bilis en la boca. Puntual, el despertador volvió a recordarte, a las seis y diez, que tu día se repetía otra vez. Con tan sólo pulsar un par de botones tenías preparado aquel insípido desayuno, que tenías que culminar con un café del estraperlo para poder sobrellevar tu rutinaria rutina.
Tomaste el primer metro que se dirigía a las afueras de la ciudad. De tu viejo maletín sacaste un libro antiguo, de esos, pocos ya, que quedaban con páginas y olor a imprenta, a papel guardado y tinta reposada. Los transeúntes de aquel vagón que se desplazaba levitando gracias a un mecanismo magnético, que estaban absorbidos por sus pergaminos electrónicos que revolucionaron el mercado hace apenas año y medio, levantaron la cabeza atónitos, como si acabaran de descubrir por primera vez el fuego, ya extinto, del que sólo se puede disfrutar en los museos.
Ibas solo en el metro cuando llegó tu parada. Una mujer anunció por megafonía, en los tres idiomas que se hablaban en lo que quedaba de mundo, que la última parada llegaba: «Colegio de Saberes Leonardo Da Vinci». La puerta principal del centro estaba presidida por un gran escáner, de esos que había en los aeropuertos, que analizaba el ADN y comprobaba quién entraba y quién salía. Una vez dentro, recorriste los pasillos tortuosos y resplandecientes, desde donde se podía ver el interior de las aulas gracias a aquellos cristales opuestos, que dejaban entrar la luz a las aulas pero no permitían ver la realidad exterior.

Te paraste frente al aula de Historia, siempre te había fascinado cómo se aprendía la historia de la humanidad con esos cascos de ultrarealidad virtual. Con ellos puedes saber cómo fue la Primera Guerra Mundial o el viaje que realizó Colón a las ya desaparecidas Américas. Proseguiste tu camino hasta detenerte ahora en la clase de Educación Física, una asignatura que había sufrido múltiples mutilaciones y cambios, ya que ahora una mujer fofa y oronda se dedicaba a proferir gritos al ritmo de marcha militar mientras los alumnos realizaban una coreografía de artes marciales y defensa personal. La música y la pintura habían desaparecido, hace ya años, del sistema educativo. Los mandamases creían que corrompían el espíritu y formaban seres creativos y libres. Lo mismo había ocurrido con la informática y, como se denominó más tarde, las nuevas tecnologías. Durante los tres primeros años de vida, a los niños se les somete cinco veces por semana a una serie de radiaciones y ondas, todas ellas inofensivas, que les transfiere las habilidades y capacidades necesarias para poder utilizar cualquier dispositivo electrónico desde que empiezan a hablar.
Continuaste tu camino hasta el final del corredor, tomaste las escaleras que conducían hasta el sótano del edificio. Allí se encontraba tu pesadilla diaria. Tú, que siempre habías soñado enseñar a los más jóvenes a escribir, a hablar, a expresarse con solvencia, ahora te resignabas a llegar puntual a un aula semivacía de adolescentes hormonados. Tu trabajo consistía en pulsar un botón que recitaba, con una voz metalizada y resonante, los versos arcaicos de los poetas del siglo pasado. La clase de lengua se había convertido en algo mecánico y repetitivo, donde no existía la participación ni la interacción de los estudiantes. Y todo ello debido al descubrimiento de la tecnología intradérmica, que permitía introducir millones de microchips y placas base con infinidad de contenidos. Eso sí, esto sólo estaba al alcance de muy pocos bolsillos.
Para los pocos que aún asistían al colegio, tú eras un mero intermediario entre los conocimientos básicos y su futuro. Los días se te hacían cada vez más largos. Una copia del anterior. Lo mismo cada día. Lo mismo cada. Lo mismo. Lo. La rutina se iba extendiendo por tu vida tan deprisa, que a veces creías que todo esto no era verdad.
Al finalizar tu jornada, volviste a casa en el mismo vagón de todos los días, el penúltimo, y te sentaste el mismo asiento de siempre, el que va de frente, en el lado izquierdo. Leíste las mismas páginas que habías leído hace exactamente un día. Bajaste, puntual, a las veinte y veinte. Subiste por las angostas escaleras de tu ruinoso edificio, que se mantenía bailando sobre un pie, hasta el último piso.

Tic-tac. Tres vueltas a la cerradura. Tic-tac. El maletín en la entrada. Tic-tac. Las llaves en el cuenco. Tic-tac. La comida del gato. Tic-tac. El televisor con las noticias. Tic-tac. Los ojos que se cierran. Tic-tac. El balcón con las plantas. Tic-tac. La noche callada. Tic-tac. La brisa calmada. Tic-tac. El abismo que aprieta. Tic-tac. Las horas que pasan. Tic-tac. Al borde de la barandilla. Tic-tac. Uno. Tic-tac. Dos. Tic-tac. La vida se acaba.

Sobresaltado te despertaste. Miraste el móvil. Las cuatro y media. Todo había sido un sueño. Por fortuna o por desgracia nada había cambiado. La rutina imperaba en tu vida pero te llenaba, la educación continuaba siendo la misma y los mayores avances que se habían conseguido era implantar las pizarras digitales e informatizar todos los centros. Aliviado, te volviste a dormir. Seguía siendo mayo de 2030.

Quino, Premio Príncipe de Asturias

Mafalda, la pequeña gran Mafalda, con su ironía característica ha conseguido que su autor, Quino, recibiera esta misma semana el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Varios son los motivos por los que ha sido elegido entre varios candidatos; entre otros motivos, según el periódico El Mundo, fue decisivo el hecho de "haber combinado con sabiduría la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento".
    A continuación, presento algunas viñetas de Mafalda relacionadas con la educación y con la tecnología.

 ► Tecnología:

A) Bien utilizada, la tecnología no afecta negativamente a nuestras vidas.


► Educación:

A) La educación actual no motiva al alumnado a ser creativo y a utilizar sus capacidades para aprender.

B) La educación actual no nos enseña contenidos realmente importantes para el tipo de sociedad en la que vivimos.


C) La educación, en general, no está bien planteada.



- Al final, será mejor no perder la esperanza y pensar
que todo mejorará con el tiempo:

Hackeando la ciudad


El próximo 27 de mayo sale a la venta el juego Watch Dogs, y desde Ubisoft se han propuesto darle la mayor publicidad posible. ¿Cómo lo han hecho? Realizando una cámara oculta en la que vienen a explicar la situación en la que se encuentra el protagonista del videojuego, Aiden Pearce, que es un hombre capaz de apagar semáforos, desconectar la red eléctrica y hackear coches y cajeros. Y todo ello lo puede hacer con su teléfono móvil. Diferentes medios, como El País o el Diario Información, han recogido la noticia del próximo lanzamiento, haciéndose eco dela repercusión que puede llegar a tener la situación planteada por Ubisoft.

Desde la propia compañía definen el videojuego de la siguiente forma:
Ambientado en Chicago, donde una red central de ordenadores conecta a todo y a todos, Watch_Dogs explora el impacto de la tecnología en nuestra sociedad. Usando la ciudad como arma, te embarcarás en una misión personal para administrar tu propia justicia.
¿Llegará la tecnología a tales extremos? ¿Estará todo el mundo conectado? ¿Habrá alguien que sea capaz de controlar todos y cada uno de los componentes electrónicos?
Tal vez aún quede mucho para poder contestar a estas preguntas. O tal vez no, porque ya hay hackers capaces de hacer todo lo que se muestra en la cámara oculta.

Mientras esperamos sentados frente al ordenador, el móvil o el televisor a ver qué es lo que nos deparará el avance tecnológico, os dejo el vídeo de la cámara oculta para que paséis un buen rato y reflexionéis, por qué no, sobre lo que subyace en la broma.


Para los que tenéis el inglés un poco más oxidado, os pongo en situación: las "víctimas" de la broma van a una tienda en la que se reparan móviles, y es ahí donde el informático les instala una app con la que pueden controlar luces, semáforos y abrir coches.

Se regalan versos

Os presento a continuación un vídeo en el que recito el poema de Nicolás Guillén 'Canto negro', de su poemario Sóngoro cosongo. En el siguiente enlace podéis leer el poema.



La primera vez que escuché este poema fue en el disco de Joaquín Sabina Dímelo en la calle, concretamente la canción "Ya eyaculé", en la que combina los ritmos cubanos con una letra sugerente; y utiliza, además, diversos poemas de Nicolás Guillén, como el que recito en el vídeo de arriba. Para que disfrutéis tanto como yo con esta fabulosa canción, os dejo el tema a continuación:


Bola extra. Y como no es oro todo lo que reluce, y no es que sea yo precisamente un genio de a interpretación, os presento otro vídeo, éste una de las tomas falsa que se han producido durante la grabación.